Y hoy, ¿Qué te vas a poner?

Durante la semana una conversación muy interesante con una amiga del hospital. Se las quiero compartir...



En las mañanas cuando te vistes, ¿Cómo lo haces? Me refiero a que si te pones lo primero que pillas en el closet y listo o decides racionalmente qué usar en virtud del clima, de lo que tengas que hacer y su combinación.
El tema acá no es, ni por lejos, querer verse bien. El tema acá es decidir sobre ti mismo. Lo sé, el definir qué ponerte en la mañana antes de ir al trabajo o un día domingo pareciera no ser un tema muy complejo o relevante para la sociedad. El punto es que los procesos mentales y cognitivos que aplicas para decidir qué ropa te vas a poner son los mismos que aplicarías para aceptar una oferta de trabajo, firmar un contrato, invertir dinero, casarte con tu novia, decidir si comprar o no un medicamento, por ejemplo. Más allá de lo grande o pequeña que puede ser una decisión, siguen siendo decisiones. En cada caso debes analizar la relación entre una serie de factores, los cuales deben ser, además, combinados y contextualizados.
En definitiva, debes contraponer en tu mente la intuición y la lógica. Y no, ese conflicto no es simple de llevar.

El estudio de Daniel Kahneman, de la Universidad de Princeton, nos indica que tenemos 2 sistemas para resolver problemas: uno automático y rápido vs otro lógico y más preciso, pero lento. Habitualmente usamos el primero, el automático. Estamos en "piloto automático" la mayor parte del tiempo. Eso hace que tomemos decisiones rápidas en situaciones en que debería ser analizada y racionalizada. Además, tu mente está llena de "sesgos cognitivos", dirigiendo tus decisiones sin siquiera te des cuenta. Lo sabías?
Los sesgos cognitivos son unos efectos psicológicos que causan una alteración en el procesamiento de la información captada por nuestros sentidos, lo que genera una distorsión, juicio errado, interpretación incoherente o ilógica sobre el fundamento de la información de que disponemos.

El fenómeno de los sesgos cognitivos nace como una necesidad evolutiva para que el ser humano pueda emitir juicios inmediatos y que emplea nuestro cerebro para responder ágilmente ante determinados estímulos, problemas o situaciones, que por su complejidad resultaría imposible de procesar toda la información, y por tanto, requiere de un filtrado selectivo o subjetivo. Imaginen, que hace más de 200.000 años atrás, uno de nuestros antepasados escuchara unos ruidos de pisadas y hojas moverse en su espalda en la total oscuridad. ¿Qué haría? Se queda esperando tranquilamente y analiza los pasos intentando adivinar qué animal puede ser o sale corriendo como loco sin pensarlo demasiado? Yo haría lo segundo. Ciertamente, en la actualidad no pensaríamos que fuese un león que nos quiere comer si escuchamos eso ruidos. Hemos evolucionado y el mundo se ha hecho más predecible y seguro en muchos sentidos.
Los sesgos cognitivos son útiles para movernos en el día día. De lo contrario, gastaríamos demasiada energía en analizar el entorno y las soluciones, lo que nos haría imposible ejecutar otras tareas más complejas. Necesitamos estos filtros mentales para simplificar el mundo y poder vivir.

Si a todo ésto le sumamos el sesgo de confirmación, la cosa se hace más compleja. ¿Conoces el sesgo de confirmación?... No. Bueno, eso será motivo de otro artículo.

En salud, los gerentes públicos deben tomar una serie de decisiones de distinta envergadura en sus puestos dentro de las organizaciones. Sus decisiones, de una u otra forma, impactarán a los pacientes. Dan Ariely - profesor de Psicología y Economía Conductual en la Universidad de Duke, nos habla de la predecible irracionalidad que usamos para tomar decisiones. Él piensa que a los consumidores - Dan es economista - no nos gusta decidir, y como eso nos cuesta mayor esfuerzo, nos autoengañamos y elegimos la opción más fácil. Dejamos que este sistema automático tome el control.
El tema va por aquí. Para tomar una decisión que afecte la salud de las personas debes evitar al máximo este automatismo y los sesgos cognitivos. Debes tomar una decisión racional. Quizás este modelo te ayude a evaluar contexto antes de implementar un proyecto.

Te invito a que pienses en tu decisiones responsablemente. Que cuando el bienestar de un grupo de pacientes dependa de ti, no sea tu sistema automático quien decida y sea tu mente lógica quien lo haga. Te invito a tomar decisiones pensadas y que, por cierto, te hagas cargo de ellas. Te invito a tomar el control de tu vida.

Pues bien, vuelvo a la pregunta inicial. En las mañanas cuando te vistes, ¿Cómo lo haces? 

Saludos!

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